Expansión |
08 de abril, 2010
Galicia cambia de marcha para aprovechar las oportunidades de la recesión
PLAN ESTRATÉGICO/ El Gobierno gallego asienta el futuro en cuatro retos: cambio demodelo económico, salvaguarda del Estado de Bienestar,competencia por fondos europeos y un nuevo mapa financiero.
La crisis presenta oportunidades y Galicia estará preparada para aprovecharlas. Quien así lo cree es Marta Fernández Currás, conselleira de Hacienda del Gobierno gallego, quien, ante más de treinta empresarios convocados por el Observatorio de la Empresa Familiar, organizado por el BancoUrquijo y EXPANSIÓN, reclamó en la capital gallega un cambio de modelo económico basado en la concienciación y en el esfuerzo de "todos los agentes sociales", apostilló. Esa visión algo más optimista de la crisis se sitúa, en palabras de Fernández Currás, en la posibilidad de tener una Galicia ganadora en el futuro, "o, por el contrario, una comunidad inmersa en una mediocridad que nadie desea".
Y, aunque explicó que la llegada del PP al poder en Galicia se produjo en un momento que les ha permitido gobernar sólo diez meses de 2010, "donde hemos tenido crisis económica, crisis de financiación autonómica y ahora el asunto de las cajas de ahorros, hay que imponerse para poner en marcha el Plan Estratégico 2010-2014".
Esta planificación a medio plazo, que mira también a la Galicia de 2020, contempla cuatro grandes retos, no exentos de dificultades. Algunos, como el envejecimiento y la dispersión poblacional, tal y como reconoció Marta Fernández Currás, lastran el último camino a recorrer por este territorio que, en 2013, verá recortada las ayudas comunitarias tras un cuarto de siglo de solidaridad europea.
El primero de los cuatro grandes objetivos del Ejecutivo presidido por Alberto Núñez Feijóo es, para la responsable de la Hacienda gallega, el cambio de modelo económico, "aunque nuestras competencias son limitada", se lamentó Marta Fernández Currás. La conselleira no tuvo reparos en admitir que el modelo imperante en los últimos años se ha sustentado en el tirón inmobiliario, mientras que había un número de sectores productivos marcados "por una baja competitividad". El resultado ha sido la creación de "una ilusión financiera" que condicionó la actividad y las políticas de las administraciones, "especialmente, las locales", y que, aunque generó muchas plusvalías, "también provocó una gran especulación", aseguró. Y no sólo esto, "sino también ingresos esporádicos que acabaron por convertirse en costes estructurales escandaloso", apostilló.
El nuevo escenario tiene que pasar, por lo tanto, por la existencia de no pocos cambios, aunque eso implique la necesidad de priorizar pero, en especial, es la oportunidad para cualquier Administración de asumir "un papel regulador y de liderazgo".
Partenariado
Es lo que Fernández Currás considera que ha hecho el gobierno popular en Galicia, "enfrentándose al reto del cambio climático, a un nuevo modelo energético", medidas para las que es imprescindible "confiar en el capital humano". En este sentido, la conselleira apostó por la promoción de un espíritu emprendedor, que no encuentre obstáculos "lingüísticos", en alusión a la polémica surgida alrededor del Decreto del gallego, y por facilitar la llegada de investigadores extranjeros. Pero también por una apuesta decidida por la I+D+i, "por un pacto de buena colaboración entre las participaciones públicas y privadas" que la conselleira aludió como una fórmula común en la UE, "mientras que aquí se usa como arma política arrojadiza", ironizó.
Por eso, parte de esta transformación del modelo económico debe pasar, en opinión de Fernández Currás, por "el partenariado de las grandes obras públicas para, entre otras cosas, hacer una Galicia para invertir y para vivir". Pero para la consecución de estos propósitos es necesario recursos y tiempo. "Tenemos las ideas, pero no los recursos, aunque se buscarán", aseguró.
El segundo gran objetivo del Gobierno Feijóo es la salvaguarda del Estado del Bienestar, aunque suponga endeudamiento público, "pero no excesivo", matizó la conselleira. Todo pasa por transmitir a la opinión pública una idea de credibilidad, de forma "que ésta perciba que sus recursos están bien gestionados y no despilfarrados". Para materializar este proyecto, Fernández Curras recurrió a la existencia de un gran instrumento: "Contar con una Hacienda pública justa", que deberá hacer frente a un déficit del 12% del PIB, del que un 5,7% es estructural; a la devolución de 1.900 millones de euros de los anticipos a cuenta del Estado del sistema de financiación, "por culpa de un presupuesto irreal", recordó; y al hecho de que por cada jubilado, hay 4,1 ocupados y la tendencia es a la baja. En el caso de la comunidad gallega se trata de un factor de preocupación para el Gobierno, que se ha encontrado que en las provincias de interior como Lugo y Orense una cuarta parte de la población es mayor de 65 años, que reclama servicios de calidad que deben ser asumidos por el Ejecutivo gallego y sin financiación del Estado. La razón: "El proceso negociador del sistema de financiación no estuvo a la altura ni en la forma ni en el fondo. Fue –continuó Fernández Currás– una negociación bilateral y desproporcionada, oscurantista y desleal, que faltó al respeto institucional",afirmó.
La conselleira recordó cómo la comunidad autónoma reclamó una reorganización del modelo de financiación mediante la elaboración de un mapa de servicios sociales esenciales y básicos, así como su coste para las comunidades autónomas. "Servicios que en el caso de Galicia van más allá de la sanidad y de la educación, y que deberemos soportar sin que nadie lo financie", señaló. El problema que adelantó la titular de Hacienda es que, en el futuro, habrá "más dificultades para hacer frente a todas esas demandas sociales".
El nuevo entorno europeo
En su intervención ante los asistentes, Marta Fernández Currás señaló que la comunidad a la que representa "le debe mucho a Europa, pero todo se acaba", en alusión a la llegada generosa de fondos comunitarios desde hace 25 años. La media de renta gallega converge ya con la europea en un momento en que el número de miembros de la Unión ha experimentado un notable crecimiento. Por eso, aquel Objetivo I que en su momento fue Galicia va a obligar a la comunidad actual a competir con la nueva UE en ideas y proyectos. En los próximos años la comunidad gallega va a compartir retos comunes en materia de cambio climático, desafío energético o diseño de un nuevo modelo competitivo, todo un conjunto de actividades "ante las que va a ser difícil competir si no se toman las riendas en un momento como el actual de recesión y paro", manifestó la conselleira.
Esta preocupación la trasladó Marta Fernández al ámbito de las administraciones públicas de las que demandó, vía funcionarios, más especialización "para que el producto sea más competitivo".
Crecimiento en 2010
En esta misma línea, aludió a los presupuestos de 2009, diseñados por el Gobierno que presidía Emilio Pérez Touriño, y al de 2010, hecho por el PP. Entre ambos "hubo un desfase de 1.200 millones de euros y un déficit de ingresos de 600 millones de euros, además de una previsión de crecimiento de l1% cuando en realidad era del 0,3%", recordó. La recomendación que extrajo la representante del Ejecutivo autonómico es que toda planificación "hay que hacerla antes, durante y después de elaborar un presupuesto". El problema es que esa falta de dinero la han asumido el empleo y el crecimiento. Fernández Currás recordó que su gobierno "optó por romper la baraja y cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria, con un 1,1% del déficit del PIB". En su intervención ante los empresarios explicó que la Xunta tuvo que ser "muy rigurosa en el diseño del presupuesto 2010, pero que llevará a un crecimiento modesto del Producto Interior Bruto estimado en el 0,2% y que, de cumplirse, Galicia será una de las pocas comunidades con crecimiento este año. En su exposición sobre la situación económica de la región y sus objetivos a corto y medio plazo, el diseño de un nuevo modelo económico o el papel que la Galicia del siglo XXI debe jugar en Europa sólo podían culminar en el cuarto gran reto, y el que presenta hoy grandes dificultades de resolución: el futuro del sector financiero, en clara referencia al intentode fusión por parte del Ejecutivo autonómico entre Caixa Galicia y Caixanova. Un asunto íntimamente ligado a la Ley de Cajas de Galicia, que en la actualidad se ha convertido en el caballo de batalla del Gobierno de Núñez Feijóo quien, en el último Debate sobre el Estado de la Autonomía, invitó a los socialistas a sumarse al que considera será "el gran acontecimiento". El presidente gallego defendió una "Galicia global, sin norte, ni sur", en la que una única caja de ahorros, la quinta por activos de España, resultará vital para el futuro de la comunidad.
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